miércoles, 19 de marzo de 2014

Post 3: Viaje a California 2014


Post 3:

Desde mi Casita Feliz les escribo nuevamente, después de algún tiempo de mi último post. Y si bien es cierto que ha pasado un tiempo, les he ido contando muchas de mis pequeñas-grandes aventuras a través de Facebook y Twitter.
Mi tratamiento intensivo con Kevin continúa siendo mi prioridad y el foco de la mayor parte de mi atención. El trabajo que este terapeuta está haciendo conmigo es de una entrega y compromiso que merecen ser destacados. Con paciencia pero también con determinación, mucha lucidez y hasta una cuota de dulzura, el joven Kevin me acompaña y apuntala, me estimula y me contiene. Algunas de las claves de este tratamiento, al menos en mi experiencia, han sido y continúan siendo mantener el foco, tomar riesgos, “abrazar” el discomfort y repetir, repetir, repetir las exposiciones. Podría extender la lista y contarles más. Aprendí mucho. Pero entiendo que gran parte de estas lecciones corresponden al tesoro de mis recursos y no quiero aburrirlos. Este viaje, con todo lo que incluye, está siendo probablemente una de las experiencias (o procesos) más transformadoras de mi vida, al menos hasta este momento. Pero como debo respetar mi sostenida inclinación al derrotismo, no puedo calzarme las guirnaldas, tirar papel picado y soltar los globos. Prefiero mantener cierto nivel de reserva, y seguir trabajando codo a codo con Kevin, enfrentando mis miedos, aprendiendo a salir al mundo, y comenzando tímidamente el apasionante proceso de conocerme.
Quiero recordarles que ustedes también son parte de esta travesía, del mismo modo que lo fueron el año pasado, en el antes, el durante y el después del viaje anterior a California.
Quiero que sepan cuán valioso es para mí contar con ustedes como interlocutores y compañeros de viaje. Espero estar, de alguna manera, yo también acompañándolos en sus aventuras y travesías. No me gusta dar indicaciones o consejos generalizados, pero entonces quiero hacerles saber cuán hermosa es la sensación que experimento cada vez que estoy del otro lado del puente de mis pánicos. Ahí, luego de haber mirado al miedo cara a cara, luego de elegir tomar el riesgo, aflojar mis arneses injustificados y abrazar un poquito cierta sensación de libertad. 

Los quiero mucho





No hay comentarios:

Publicar un comentario