De mi voz: segundo texto de la trilogía que incluye el relato "Quiero, no quiero" (publicado en este blog el 26 de diciembre de 2013).
Encantada
En el estruendo de mis pánicos, en el reducto ridículo en el que impacta mi sillita, en la soledad, en la mirada perpleja de mis afectos, en mis angustias y mis confusiones, haría falta una boca como la tuya. Más bien tu boca.
Frente a la alerta del posible ocaso de mi voluntad, en mis fracasos tan múltiples y cotidianos, en mis recurrentes caídas, en el silente espacio que ocupo, haría falta una sonrisa como la tuya. Más bien tu sonrisa.
Y que me distraigan tus encantos de príncipe azul, y que me encomiende al armado de un plan espanta-obstáculos para acceder al roce, y que me cueste azucarado y se me ablande la mueca con tal de verme espléndida ante tus ojos posibles, y que me encante estar encantada.
En el sinsabor del tiempo perdido, en todas mis evitaciones compulsivas, en el bullicio estrepitoso de mis pensamientos deliroides, en el dolor de mis tormentos más incomprensibles, entre el jabón y las manos, las manos y el jabón, el agua y el papel, el papel y las manos, en el cansancio más devastador, en la caída y en cada enclenque puesta de pie, en mi llanto mullido, en mi habitación-laberinto, haría falta el abrazo de un pecho como el tuyo. O más bien tu pecho y tu abrazo.
Frente a la rígida estructura de mis tribulaciones, en mi andar cuasi-confuso con párpados tensos, en la desesperada impotencia de mi sentido común como testigo, en las incontables postergaciones pretendidamente obligatorias, haría falta una noche entera de besos como los tuyos. O más bien tus besos, una noche entera de estas.
Y que se imponga jerárquica tu proximidad, y que se insolen amuchados y en espera insospechada todos y cada uno de los pequeños textos intimidantes que me hostigan incansables, y que no se lave la ropa nueva por el apuro de estrenártela, y que no me aterre el suelo que debo andar ágil para encontrarte en un bar, y que todas las prudencias y los escrúpulos cubran mi espalda pero no mi panza, no mi boca, no mis mejillas, no mi lengua, no mis dedos disponibles al tibio y a lo húmedo.
Y que me encante, me libere, me ilumine, me baste, me sobre, me inunde, me alegre, me encante, me encante estar encantada.
buenìsima... dentro de tu estilo de escribir, cada vez lo hacès con màs claridad y màs bonito.
ResponderEliminarMe encantó leerte encantada !!!
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