De mi voz: una trilogía desordenada; aquí debajo, uno de tres relatos con el mismo tópico de inspiración.
Quiero, no quiero.
No quiero
dame boca, sólo labios de probar...
No quiero lidiar con toda la industria de tus dificultades,
dame hombros, sólo curvas que besar...
Es importante que sepas que para desearte, no preciso más que la arquitectura imprecisa de mis fantasías.
No es justo que me traigas a colación tu historia. Mucho menos tus vicios, tu aliento a la mañana, tu poca paciencia probable, tu agujero en el discurso. No quisiera tener que reducir mi marcha para hacerme entender por tus incógnitas, ni saberte averiado en los sitios que espero espléndidos.
Quedate así, a medio camino, rozador sutil, jamás de cara a mi cara lavada. Quedate así tan quieto que indigne. Dejá que la tierra siga desierta y seguí así, tirando sin fuerza muy de cuando en cuando, algún hueso que irrigue tu maqueta: el muñeco blando y dinámico que inventé con tu fachada de príncipe azul.
Qué lindo es tenerte tan de mentira; sin riesgo, sin costo, sin pena ni gloria. Qué fantástico es hacer de cuenta que algún día, quizás, e imaginar cómo sería si fueras el que juego a querer que seas para mí.
No te quedes pensando, no te hagás preguntas de más. Seguí observándome perplejo y olvidadizo. No sepas mi nombre, tantas veces quieras. No apagues mi derroche de ensueños creativos, con dosis elevadas de un bullicio al que me abstengo.
Te quiero en tanto sepas que no sé lo que quiero...
Te propongo que sigas durmiendo con otra. Así yo la espío gritar cuánto te ama y leo entre sus líneas muteadas su incertidumbre y sus tragos amargos.
Sólo dame un encuentro azaroso muy, pero muy cada tanto, para chupar de tus ojos deliciosos la tinta suficiente.
muy lindo Ro, escribìs muy bien... es como el reverso de la poesìa anterior o tal vez solo me parece...
ResponderEliminarGracias Hugo! Tengo varios nuevos por publicar, para completar esta trilogía.
ResponderEliminarSi me dán este relato para leerlo, sin decirme quién lo escribió, diría en primera instancia que es de Alfonsina Storni. Me encanta descubrir que lo escribste Vos, Ro Vitale !!!
ResponderEliminar