sábado, 14 de diciembre de 2013

Tocada (poesía)



De mi voz: algo que se parece más a poesía que a prosa, sin más técnica que la intuición estética de mis ganas de escribirme.

Tocada

Tocada
en el sentido de los dedos
y que la espalda relaje su curvatura
en el ámbito de una cama amorosamente lista.

Tocada
en dirección a las salientes de mis huesos (arropados de piel suave)
y que no me pese la desnudez, ni durante ni después
en el cobijo del abrazo a la incertidumbre.

Tocada
en consenso con la historia inspeccionada de las manos
y que me sepa más amante que amada
en la mordiente líquida de una sonrisa, por fin.

Tocada
en potestad de mi después a la mañana
y que me sepa a plenitud cualquier cosecha
en la brillante pequeñez de mis junturas.

Tocada
en el sentido de inducidos esplendores
y que sus labios sean al óleo y sin candado...

Tocada
en el sentido armónico y reparador del toque
y que la geometría se desenarbole...

Tocada
en los caudales de las recuperaciones
y que el sabor de mi sudor vuelva a mis dientes
en hora previa al sinsabor de ajenos dares.

Tocada
en el capricho de mis puntos numerados
y que las brisas sean el peso de la noche
en el dibujo de mujer que procuré.

Tocada
en el sentido de mi adentro
y que no quede ausencia muda cuando sale
enhorabuena algo más tarde, con café.

Tocada
en la extensión involuntaria del deseo
y que no dañe la marea el dique viejo
en vides mías auto-endúlceme en mis mares.

Tocada
en la inversión de las urgencias aprendidas
y que no duela, que no aturda, que no alarme,
en suave anuencia retomarme. Amanecer

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